22/01/2008
VIAJANDO A EXTREMADURA SIN ENTRAR EN EXTREMOS
Cuando uno viaja con la familia, el tenor del viaje varía sustancialmente, si usted tiene hijos debe saber a qué me refiero. Ya no es igual que viajar en compañía de amigos como en nuestra mejor época de solteros. En ese tiempo viajábamos casi con total despreocupación, salvo por el dinero que debíamos llevar y el conocimiento de nuestra ruta y a veces ni eso. Simplemente cogíamos mochila, la cargábamos al hombro y avanzábamos como hicieron los viejos pioneros del oriente. Ya cuando uno tiene bajo su cargo o responsabilidad a la familia, generalmente los viajes se vuelven más reposados y uno prefiere los destinos turísticos ecológicos o de reposo sobre las desenfrenadas ciudades y sus circuitos nocturnos que de hecho fueron el horizonte que teníamos cuando jóvenes. En ese sentido, recuerdo un viaje que hice hace dos o tres veranos atrás a la provincia de Extremadura. Era necesario hacer un poco de turismo ecológico y conocer esta región, casi al sur del país. Por otra parte, mis hijos y mi familia en general, colaboraron mucho con esta iniciativa pues siempre gustaron de los paseos al aire libre y las largas caminatas sobre áreas verdes. Los niños son inigualables, saben divertirse realmente con poco y como máximo exigen golosinas. Deberíamos aprender más de ellos. En fin, el hecho es que planeamos bien nuestra salida hacia esa región en épocas de verano.
Como dije, el tema de la responsabilidad me asaltó de frente y sin miramientos, ahora en lugar de escoger qué colonia iba a poner en la mochila para que me sirviera como arma de ataque en alguna discoteca de determinada ciudad, escogía un bloqueador solar con un buen factor de protección sobre el efecto de los rayos ultravioleta. Algo por encima del factor de protección 45, pues supe que en verano las temperaturas de la región podían llegar fácilmente a los 40 grados con un cielo despejado y como todos sabemos, el clima del planeta está poco menos que desecho y no me iba a poner a averiguar en ese momento si Extremadura era la excepción. Lo siguiente fue aprovisionarnos de una carpa grande que permitiera el abrigo de los cuatro miembros de la familia, además estaba el tema de las bolsas de dormir. Por su parte mi mujer se encargó de todo lo referente a la logística alimenticia pues mis límites previsores llegaban hasta allí únicamente. Había que llevar muchas conservas y pan en bolsa, golosinas para los chicos y latas de refresco. Por supuesto un cooler gigante era imprescindible para combatir el calor en los días que estuviésemos por allá. Cada uno veía por su muda de ropa a sabiendas del clima y cargamos todo en la parte trasera de la camioneta.
En marcha. Un viaje por el interior del país con la ruta previamente estudiada nos ponía en destino de Extremadura, llegamos un día a eso del mediodía y de frente nos fuimos a Mérida. Consideré que era una escala obligada pues necesitábamos un hotel cómodo donde hospedarnos al menos por el resto de ese día y la mañana del día siguiente. Si bien es cierto, los viajes a destinos abiertos y en campamento son fascinantes, no hay nada mejor que la comodidad de un hotel para darse una ducha. Ya antes lo había hecho y funciona bien, eso de viajar en campamento pero esperar a estar a tiro de nuestro destino para alquilar un hotel y darse una buena ducha antes de atacar la última parte del itinerario. Al día siguiente ya marchábamos a nuestro destino oficial, la Sierra de Gredos, un lugar que nos habían contado era muy apacible y donde podíamos hacer lo que más queríamos, acampar y pasear libres. En efecto, no se equivocaron, la región en sí tenía zonas con alturas de más de 2000 metros y en los que las áreas verdes estaban a la par de algunos nevados tímidos por la estación en que viajamos. Muchas lomas servían de pista perfecta para las caminatas que queríamos hacer, el aire era bastante puro, realmente se sentía la diferencia con los aires típicos de una ciudad modernizada e invadida por la tecnología y la bandera del combustible.
Fue una sabia decisión, los chicos retozaron en el verde de la zona junto a otros niños que viajaron también con sus respectivas familias, al parecer alentados por la búsqueda de paz y tranquilidad como nosotros. Pero lo más impresionante eran las lagunas de la región, donde nacían los glaciares. La Laguna Grande ubicada en el Circo de Gredos era de un azul celestial y una quietud paradisíaca y prometimos volver a la zona en época de invierno para gozar de la nieve en todo su esplendor.
18/12/2007
Buenas noches, Barcelona
Me gusta España, hace mucho que deseaba conocerla, especialmente Barcelona, una de las ciudades más cosmopolitas del mundo y muy bien denominada “la capital del Modernismo”. Codiciaba el placer de caminar por sus calles, por esos escondrijos entrañables de biblioteca descansados alrededor de pequeñas plazas, por sus noches lúcidas de champañerias, coctelerías y bohemia, vivir el fulgor de su gente, de su urbanismo alucinado y visto por mí hasta hace unas semanas sólo mediante tortuosas guías de viajes que parecían burlarse entre fotografías y afiches de mis ganas feroces por emprender la visita.
Así que después de tanta insistencia pude finalmente ganarme unas vacaciones. No perdí el tiempo, hice mochilas y en tres días dejé encargado todo, incluso el cuidado y alimento de mi querido Lucas, un pastor alemán de cuatro años que no pudo acompañarme a razón de su naturaleza canina. Busqué una agencia de viajes con postal de buenas ofertas y pronto anduve por las nubes camino a Barcelona en el avión, asiento a la ventana para distraer la vista con el cielo azul, azul como sus más de cuatro kilómetros de playas que -según lo leído en mis recurrentes lecturas de viaje- reciben un promedio de siete millones de visitantes anualmente.
Barcelona me recibió en una tarde caliente, la misma ciudad que en los ochentas acogió a un Vargas Llosa exiliado se me presentaba vertiginosa y acalorada ahora. Mi recorrido empezó horas después en la plazoleta de Sant Just, pasando después por la de Sant Felip Neri, con su arquitectura romana y emblemáticamente medieval, fui a desaguar en la mítica calle señorial del siglo XIV, la de Montcada, vía principal a la que sólo se llega sumergiéndose en pleno centro de la Barcelona antigua.
La belleza arquitectonica parece referenciar a Antonio Gaudi por todos lados, el genial arquitecto modernista ve descubierto su arte en La Sagrada Familia, impresionante templo considerado como su obra cumbre y el monumento que más visitas recibe al año en toda España. Divago alucinadamente también por El Parque Guell, la casa Milà reconocida universalmente como “La Pedrera” y la Casa Batlló.
El modernismo inunda Barcelona, es cierto; pero lo Gótico también resalta a la vista como en la vistosa joya de Santa Maria del Pì, la Basílica de Santa Maria Del Mar y La Catedral de Santa Eulalia, obra iniciada en 1298, durante el pontificado de Bernat Pelegrì y el reinado de Jaime II y que fue acabada a mediados del siglo XV en épocas del rey de Aragón Alfonso V.
La noche me alcanzó y la oportunidad de descifrar la bohemia me alcanzó también. El lugar ideal para tales fines se resumía en el paseo de Gracia y la avenida Diagonal, ambas vías reclutadas por el comercio y el urbe residencial, están también bellamente dibujadas por decenas de restaurantes con comidas de todas partes del mundo, galerías de arte contemporáneo, discotecas con la más inimaginable variedad de visitantes e incontables cafeterías con todos los tipos de café, ansiosas por infiltrarse en el recuerdo de posibles aventuras entre baile, charla o comida. La noche en Barcelona es calurosa y los recuerdos también.
18/10/2007
Buscando mis raíces por Escocia.
El mes pasado fui a, como lo llamarían mis padres, conocer mis raíces. Tengo ascendencia escocesa por ambos lados. Ellos no aceptaban la idea de que estuviese a punto de cumplir los veintidós años y no conozca las tierras de mis ancestros etcétera, etcétera. A mi me encanta viajar, así que no me opuse. Decidieron también el dejarme ir sola, pero yo me las arregle para ir con mi mejor amiga Sandra. Ella compró su boleto, yo el mío y volamos hasta Escocia. Nuestro primer destino era la capital. Muchas de las edificaciones de Edimburgo parecen estar hechas de piedra. El cielo es bastante gris. Lo que da una atmósfera un poco lúgubre. Tomamos un bus de dos pisos que nos dio un tour rápido por la ciudad. Desde el segundo piso del bus se tiene una gran vista de la ciudad. Se observan las calles bastante parecidas entre sí. Pareciera que en cada esquina hay algún bar. En muchos bares hay hombres hablando y bebiendo en las puertas. Lo que me hizo voltear la mirada a ellos fue que algunos estaban usando falda. Se que es lo tradicional aquí pero no me deja de sorprender. El bus termina de recorrer la ciudad por dentro y sale a una zona más despejada. A lo lejos se puede ver el castillo de Edimburgo y muchas colinas. Me dijeron que una actividad que se practica mucho, es la caminata justamente a esas colinas. El tour termina y ya tenemos una ideas de cómo es la ciudad. Una vez de regreso al interior de la ciudad pasamos por un restaurante donde sirven Fish and Chips. El Fish and Chips es la comida rápida de Escocia. Consiste en pescado frito con harina y huevo acompañado por papas fritas. También sirven una salsa a base de sal y vinagre u otras más comunes como el ketchup. Otra forma de acompañar el fish n’ chips son los huevos encurtidos en vinagre. Todo este sabor intenso lo acompañe con una gaseosa dulce. Necesitaba algún sabor familiar. El hotel es un edifico angosto no muy fuera de lo común. Es bastante similar a las demás construcciones, exteriores de piedra gris, entradas con borde de madera, un poco angostas. Sin embrago, me alivia llegar ya que estoy muy cansada. Me tumbo en la cama y escucho a Sandra hablar una y otra vez de los guapos y hermosos que son los hombres en Edimburgo. Al comienzo me interesa un poco la conversación pero luego me aburre. Veo algo de televisión para ignorarla y me quedo dormida. Me despierto entrada la noche y veo que mi amiga esta en mi cama dormida también. No me molesta. Es una chica despistada y bien se puede haber quedado dormida en el suelo, le daría igual. La despierto. Me mira y le comento mi idea de ir a algún bar. Ella se levanta al instante y comienza a arreglarse. Una vez listas las dos solamente bajamos la escalera y caminamos unos pasos. Tenemos un bar prácticamente en el primer piso del edificio de al lado. Tomamos asiento en la barra. El bar tiene una baja iluminación amarilla. Casi todo esta hecho de madera pulida. La decoración tiene muchos motivos deportivos. Muchas banderas de diferentes equipos. Las copas cuelgan sobre nuestras cabezas y el mueble que se encuentra detrás del barman esta atiborrado de licores. Pedimos un par de whiskys para comenzar. Pasan quince minutos y un hombre escocés de cabellos rojizos y piel clara se sienta al lado izquierdo de Sandra, interrumpiendo nuestra conversación. Pide disculpas fingidas y comienza hablarle a mi amiga. A veces me meto en la conversación, pero no más de un minuto. Están como en una burbuja. Pasa una hora y aún nadie se sienta a mi lado derecho. Media hora más. Nadie todavía. Cuando ya tenemos tres horas en el bar, me doy cuenta que nadie se va a sentar a mi lado. La verdad es que Sandra estaba muy linda aquella noche. Quizás su escote capto la atención. Le digo que ya nos vamos y me suelta un sí a regañadientes. Los días siguientes hicimos una caminata a las tierras altas y visitamos Glasgow. Nunca sentí que encontraba mis raíces. Más bien me sentí como lo que era. Una extranjera en una ciudad maravillosa.
15/10/2007
De Hong Kong a Macao. Visitando el casino más grande del mundo.
Existen muy pocas cosas que funcionan igual en todos los países del mundo. Una de ellas es el azar. Los dados ruedan de la misma forma aquí que en, digamos, Macao, que es el lugar del que acabo de llegar hace tan sólo tres días. Aún siento en el cuerpo los estragos de la emoción y la agitación que me envolvieron. ¡Y pensar que todo fue de casualidad! Bueno, todo comenzó con un viaje bastante bien planeado a Hong Kong. Se acercaba mi cumpleaños número treinta y uno, y no pretendía pasarla sola en mi departamento una vez más. Así que, en lugar de soportar otro de los emparejamientos por parte de Úrsula y María Fernanda, les dije que las invitaba a pasar unos cuantos días fuera del país. Como era de esperase, aceptaron. Como siempre, uno empieza con los procedimientos de rutina: te informas muy bien sobre el lugar, contactas con una agencia de viajes, compras los boletos y alistas tus maletas. Luego, la espera hasta el día de la partida. Fiesta de despedida obligatoria (de rutina también) por parte de las amigas que se quedan y, al día siguiente, ya estaba volando bien acompañada hasta la isla. La primera noche solo atiné a descansar con mis amigas en la habitación del hotel. ¡Estábamos agotadísimas! Ninguna esta acostumbrada a viajar. Llegado el amanecer, te das cuenta que la vida comienza muy temprano, al asomarme por la ventana vi a una gran cantidad de gente circulando por las calles y ni siquiera eran las seis de la mañana. El hotel que nos asignó la agencia de viajes estuvo excelente, las habitaciones eran muy grandes, los suelos eran de madera, hermosas cortinas de color capuchino y muchas lámparas que emitían una luz tenue complementaban una decoración encantadoramente sobria. El personal fue bastante amable, no tuvimos ningún inconveniente al ingresar. A pesar de las dificultades del idioma, nos supimos entender bastante bien en segunda lengua. La primera mañana al salir del hotel fue cuando me di cuenta de la cantidad de edificios que existen en esta ciudad. El mismo edifico del hotel era un coloso compuesto por dos estructuras que se juntaban haciendo una “L”. Aproximadamente veinte pisos cubiertos de impecable vidrio negro. Bastante elegante. Mis amigas y yo pensamos tomar desayuno en el hotel, pero preferimos buscarlo fuera. Quizás encontrar uno de esos salones de té donde sirven deliciosos bocadillos chinos en cestas de bambú, así que emprendimos la búsqueda. Las calles y las avenidas de Hong Kong son bastante anchas. En cada esquina, con cada cambio de luz del semáforo, cruza una gran cantidad de gente. Y no es mentira, pareciera que cruzara un centenar cada vez. Los grandes edificios siguen apareciendo, todos con diferente diseño, bastante futurista. Es como si fuese una ciudad sin un pasado histórico-clásico, como si hubiese surgido hace unos meses, de la nada, con todos los avances tecnológicos incluidos. Finalmente llegamos a una calle donde encontramos una hilera de estos salones de té. Al entrar te recibe un ambiente bastante congestionado de personas. Los ruidos de las vajillas llenan el ambiente. El constante tintineo de la porcelana es bastante relajante y te hace olvidar que estas rodeado de tantos seres humanos. El aroma de la comida es delicioso, pero las mesas están totalmente llenas. Son redondas y tienen entre cinco y siete sillas cada una. Es casi como un autoservicio. Primero llenas una cartilla marcando lo que vas a comer y luego solamente tomas las canastillas con los bocadillos, y para llegar al bocadillo que desees tienes que abrir cada una, si no lo encuentras en el salón, puedes esperar hasta que lo traigan, pero hay otras personas que no esperan y ¡Hasta entran directamente a la cocina para buscar! Terminando de desayunar volvemos a las calles. La ciudad te llena los ojos. La cantidad de movimiento es increíble, Hong Kong nunca se queda quieto, y eso me gusta. Sin embargo volvemos al hotel para charlar las tres un rato e incluso nos quedamos para almorzar ahí. Nos sirven un apetitoso cangrejo frito en cantidad generosa y con bastante ajo, bebemos un poco de te y seguimos hablando hasta que nos quedamos dormidas. Despierto casi entrada la noche y tomo un baño caliente mientras mis amigas aún no se despiertan, al terminar, me visto como para salir a divertirme y veo que ellas se adelantaron y ya están esperándome listas. Así que entramos al Hong Kong nocturno. Las calles por las noches son totalmente diferentes, los inmensos edificios siguen ahí, pero las luces de neón les quitan protagonismo. Los anuncios escritos en cantonés o mandarín (no estoy muy segura) iluminan la ciudad. Colores bastante chillones pero agradables. Nos dirigimos a tomar un tranvía para llegar al ferry con dirección a Macao. Durante el trayecto dejamos atrás más anuncios de neón y varios clubes que a primera vista gritan ¡diversión!, me arrepiento de no haber caminado un poco. Una vez en nuestro destino, atravesamos la Terminal del ferry por un largo pasillo de cristales reflectantes que nos confunden. Abordamos, y una hora después llegamos a Macao. El salón de juegos más grande de China y sus dominios. Macao en la parte urbana no es tan dinámica no como Hong Kong. Las calles no están tan llenas. Existen edificios altos y modernos pero también los hay de corte clásico, estilo portugués. Incluso existen iglesias. Las vías no están saturadas con los colores electro-pasteles del neón. Por otro lado, es como si toda la vida hubiese migrado hacia los casinos. El pulso de la ciudad se encuentra en las mesas de black jack, las de poker o los tragamonedas. También en las ruletas, los dados y la suerte. La gente esta como petrificada frente a sus fichas. Concentrada. El casino al que entramos tenía todo eso y un ambiente limpio con un servicio tan cordial que uno no quisiera volver al hotel. Mis amigas y yo comenzamos con lo más sencillo, las mesas de black jack. Este juego lo practicaba en casa cuando no tenía nada que hacer, y casi siempre sin dinero. Pero esta vez las fichas iban y venían ¡Era realmente emocionante! Luego pasamos por el poker y la ruleta y nos fue bastante bien. Bebidas y bocadillos aparecían de tanto en tanto frente a nosotras. Y seguíamos ganando. Y seguíamos bebiendo y comiendo. Y volvíamos al black jack. Perdíamos. Ganábamos. Pero en realidad, nos divertíamos mucho. Seguimos así hasta bien entrada la noche. A la mañana siguiente volvimos al hotel. Pero ya le habíamos dado una probada a Macao. El resto de los días el esquema se repitió. Por la mañana a comer deliciosos bocadillos y a tomar té, por la tarde a conocer la ciudad y por la noche… ¡A jugar! Claro que pasamos unos días sin juego, visitando algunos clubes, conociendo gente encantadora que nos invitaban muchas bebidas y con las que nos divertíamos un muchísimo. Pero nunca olvidare la emoción de Macao. Nunca olvidare mi cumpleaños número treinta y uno. Fue el mejor.
12/10/2007
Recomendaciones al viajar a Toscana
El mes que viene tengo que partir a Italia, exactamente a Toscana. En esas tierras vive mi prima que hace casi cinco años dejo mi hogar en el que se había criado conmigo, mi hermana y mi madre, para poder crear su propio hogar y bueno, para cuando yo llegue, ella ya habrá tenido su primer hijo. Hace mucho tiempo me ha estado insistiendo a que vaya, aproximadamente un año. Me ha mandado mucha información y muchas fotos, en una de ellas se puede ver a Francisco, su esposo, apoyándose contra una de las columnas de la base de la Torre de Pisa, como si la estuviese sujetando y en otra, más reciente, se observa a ella en bikini y con un embarazo de cuatro meses en una linda playa de arena blanca, al reverso de la foto decía “Costa de Maremma”. En fin, con toda la información que me mando, terminó por convencerme. En los e-mails que me mandaba me hablaba de vinos deliciosos y el ambiente artístico que se respira ya que Toscana “es la cuna de los grandes artistas como todos saben, aquí nació Miguel Angel y Francesco Petrarca”, bueno la verdad es que yo no sabía eso, pero me cautivo y yo seguía recibiendo alegremente la información que estaba dispuesta a mandarme para meterme por los ojos a las divinas tierras italianas. De todo lo que mi querida prima me ha podido informar, lo que ahora recuerdo es que el alojamiento para los turistas es de primera, los hoteles son lujosos y de diseño exquisito. Los techos no son muy altos pero poseen una especie de pequeñas cúpulas, en su mayoría son de colores café, con decoraciones muy sobrias y con todas las comodidades que puedas imaginar, esto es en la zona más urbana. Por otro lado existe lo que se llama el turismo rural, donde el alojamiento es en casas bastante rusticas pero encantadoras, hechas de piedra y ubicadas en medio de campos en las afueras de la ciudad, por las noches la luz del hotel alumbra los árboles de los alrededores lo que hace sombras con formas “deliciosamente aterradoras” (como diría mi prima). Hay cantidades de lugares turísticos, sobretodo las iglesias de Florencia. Mi prima solía hacer hincapié en una en particular, la iglesia de Santa Cruz, por algo del “Síndrome de Stendhal” y el impacto que generaba la belleza arquitectónica en la persona que la visitaba. Y al parecer es cierto, me mando aproximadamente cien fotos de la dichosa Basílica. Qué puedo decir. En realidad es hermosa. Una bellísima pieza de arquitectura gótica. Por fuera es tan simétrica que parece un cuadro, los colores de la fachada son claros, y las texturas recargadísimas. El interior es bastante amplio y puedes encontrar muchas obras de arte con motivos religiosos de reconocidos artistas del silo XVII. Imperdible en una visita a la Toscaza es la famosísima Torre de Pisa situada detrás de la catedral del Duomo, y, dato que no sabía, esta torre es el campanario de la catedral. Un campanario bastante ostentosos, ya que una torre de más de quince metros inclinada hacia un costado no pasa desapercibida y no solo por eso sino también por la belleza y la impresionante cantidad de columnas que conforman esta construcción. También me recomendó mucho la ciudad de Lucca donde se puede encontrar más iglesias y además la Casa de Giacomo Puccini, convertida en un museo. Este lugar no me lo pierdo, ¡Adoro la música clásica! Después de visitar la mayor cantidad de iglesias, me recomendó que me detuviera en alguno de los infinitos restaurantes que hay en la Florencia donde los precios son más cómodos. Allí uno puede degustar una gran cantidad de pastas como los pici o los raviolis, los primeros son una especie de spaghetti grandes hechos a mano y los segundos son los auténticos raviolis rellenos de carne o espinaca. Como es debido cada plato debe de acompañarse con algún buen vino de la gran variedad que existe.Ansió mucho que llegue el otro mes para poder ir a la Toscaza, tengo las maletas listas desde hace una semana, sinceramente estoy impaciente. Ya contacte con una agencia de viaje que se va a encargar de mi corta, pero sustanciosa estadía. Será maravilloso, el primer recuerdo de tierras italianas y, más importante aún, el primer recuerdo de mi sobrino. Solo espero que no me atrape el mal tiempo. De cualquier forma, me gusta la lluvia.
05/10/2007
Fin de semana de viaje por España
Jueves por la mañana en Madrid. Me levanto. Camino un poco y noto que la señora de la limpieza ha hecho un excelente trabajo como acostumbra ayer por la tarde. Pongo las noticias en la tele y me dispongo a empezar el día. Mientras me ducho me pregunto cómo voy a rematar todos los pendientes de la semana antes hacer un viaje por España a Barcelona para estar en el Festival Sonar. Me preparo un desayuno sencillo y me siento en la cocina a ver un poco de noticias. No pasa día sin que se vea un nuevo problema de estandarización para la Comunidad Europea. Me lavo los dientes y me siento frente al ordenador. Veo mi correo electrónico y encuentro uno de Anne, donde me dice que no podrá realizar el viaje a España como tenía previsto ya que su madre se enfermó repentinamente. Le respondo que no hay problema, que evalúe la situación y me diga cuando podría venir ya que estamos avanzados en el proyecto con respecto a lo que habíamos pronosticado. Un pendiente menos que atender hoy. Ahora que lo pienso no conozco en persona ni a la mitad de los integrantes del proyecto de redes y conectividad por el que realice el viaje a España. Tan solo me reuní con Dwight cuando vino desde Londres y con Maartje que estuvo por aquí cuando vino de veraneo. Me preparo para reencontrarme con el transporte público, ya que mi coche está en el taller. Me subo (¿o debería decir bajo?) al Metro y nada ha cambiado…congestionado pero ordenado tal como los primeros días después de mi llegada antes de tener el coche asignado por el proyecto. La estación donde me bajo está un poco lejos del taller, pero no tengo mucho apuro así que decido caminar. Caminar por esta ciudad si da gusto…no ves basura, nadie te grita tratando de venderte algo. Llego al taller y mi coche está listo. Parto raudo hacia la oficina del proyecto para pasar una mañana de análisis y consolidación antes de pasar a la siguiente fase. Todo avanza sin novedad en la oficina y me retiro a almorzar. Entro a un sitio que me recomendaron. Pido unas “Patatas morcillotas” y de plato de fondo una “Lubina a la parrilla”. Aun no me acostumbro a pagar más de $20 por una comida, pero mi nuevo sueldo puede aguantar estos gastos. Me retiro ni bien termino para llegar a casa antes que sea hora punta. Llego y llamo para confirmar mi reserva de hotel en Barcelona sin problemas. Meto ropa como para un fin de semana largo en un maletín. Todo listo. Me voy de viaje por España. Ya perdí la cuenta de a cuantos conciertos he asistido desde que llegué hace casi un año. Hay semanas en las que he llegado a ir hasta a 3. No puedo creer que haya ido a ver hasta a Oasis que nunca han sido santos de mi devoción. Pero pasar de la hambruna musical poder ver en una sola semana a Garbage, The Tears y Basement Jaxx es demasiado tentador para perdérselo. Ir al Sonar es la culminación de una seguidilla hermosa de conciertos…por fin podré ver a Kraftwerk y a Gary Numan…Y EN UN SOLO DIA. La autopista es casi perfecta…viajar por España es de lujo; puedes ponerle mas de 100 al coche y como si nada. Llego a BCN en 4 horas y media directo al hotel. Me registro y me cambio veloz para partir al Sonar. Me he tenido que despedir de un cuarto de mi sueldo del mes pero tengo los asientos más caros de la casa. El concierto fue apoteósico…felizmente dejé el arma en casa porque sino me suicido saliendo para morir en pleno éxtasis. Para cerrar bien la noche he conocido unos colegas en el concierto que han sugerido ir de bares y tapas. Los bares están llenos de gente que concurre al festival y se vive un ambiente increíble. Increíble es también la variedad de tapas que he comido o visto pasar durante la noche…debo conceder que a pesar que no me gusta comer mientras bebo, las tapas van perfectas con la bebida.
02/10/2007
EL VIAJE SOÑADO A BARCELONA
Hoy después de varios días de espera recibí la confirmación de mi viaje a Barcelona, no lo podrán creer pero he recibido un ticket aéreo de regalo de un cyber amigo… se imaginan eso… así que empezaré a hacer maletas para viajar a Barcelona.
Sebastián esperará por mí en el aeropuerto el día 10 de este mes, debo de estar llegando a las 2 de la tarde. Me pide que lleve abrigo, ya empezó el frió así que he empezado a sacar mis mejores prendas y no encuentro cual puede ser la indicada para ese primer encuentro. Podrá ser un abrigo negro… mmm… lo pienso y sola me respondo… quizá se vea muy triste y serio… no es la primera impresión que quiero darle. El rojo podría ser… Pero lo veo muy llamativo… En fin eso lo decidiré el mismo día de acuerdo a mi estado anímico.
El solo pensar que estaré frente a esa persona con la que solo he mantenido contacto por el chat me pone muy nerviosa, trato de imaginar mi llegada, solo siento mariposas en el estomago. El me ha ofrecido que el viaje a Barcelona será un sueño, recorreremos los mejores lugares de esa maravillosa ciudad y compartiremos una experiencia increíble.
El es un hombre apuesto de cabellos oscuros, ojos claros y tez blanca, cocinero de profesión y soltero Su vida entera la ha pasado en Barcelona quemándose las pestañas entre los estudios y el trabajo, así que aprovecharemos este encuentro para poder recorrer parte de Europa, me ha comentado que ha conseguido un ticket para poder viajar en tren, será genial y mucho más económico de lo que tenia pensado.
Visitaremos a unos amigos con los cuales hizo algunos cursos y ahora son cocineros en Paris… Espero que no nos dediquemos únicamente a comer, por que la verdad no deseo echar a perder la dieta que he venido haciendo hace por más de dos meses a raíz de su invitación, como comprenderán quiero llegar en buena forma para poder causar una magnifica impresión y sobre todo tener el físico necesario para esos 15 días de aventura.
He pensado que no dormiré mas de 6 horas porque pienso recorrer la mayor parte de ciudades y por las noches disfrutar de la vida nocturna, él me habla de conocer a su familia y la verdad a mi no me interesa hacerlo. No quiero ir a sentarme y mirarles las caras a los tíos y tías, poner mi mejor sonrisa y ser amigable con los sobrinos. Si hay algo que detesto es sentarme a escuchar historias de gente que no conozco o comentarios de los avances de los nenes. “Ya dice mamá (o papa)”. ¡Vaya! ¿A quién le interesaría eso cuando hace un viaje a Barcelona desde el otro lado del mundo? O que me comenten por ejemplo como era Sebastián de niño y que travesuras hacía en el colegio.
Sebastián me ha comentado que tiene un perro al cual adora y con el que comparte las caminatas de la mañana. Al parecer es su mejor compañía… lo que he obviado decirle es que no me gustan los perros así que eso será todo un tema cuando llegue a su casa. Espero poder cambiar de parecer ya que este bicho es algo importante en la vida de él. Como se imaginarán el perro también está incluido en la lista de regalos que he elaborado, he pensado llevarle una placa con el nombre, lo elegí así en vista de que Sebastián me contó un incidente que tuvo el último fin de semana cuando fue al parque y por primera vez desde que tiene a Fido a su lado encuentra un perro con iguales características. El sentado en la banca del parque esperando que Fido descansara de la caminata, da la vuelta y encuentra a dos Fidos. ¡Vaya sorpresa que tuvo! No sabía si lo que veía era real o se debía al cansancio que llevaba por el recorrido que habia hecho esa mañana después de una noche de copas. Se pasó la mano por los ojos y se dio cuenta que eran dos Fidos. Lo que no sabía era a cual llevarse, así que una placa que lo identifique no estaría nada mal y yo tendría un regalo resuelto. ¡Espero que este viaje sea maravilloso!
01/10/2007
ESPAÑA DE CASUALIDAD
Si hay algo que siempre me llamó la atención de España, ha sido su música. Son propietarios de las mejores bandas en castellano, y también de todos los fans mundiales que las siguen. Así fue como conocí España, yendo con pocos recursos y muchas ganas a ver el grupo de música que habría marcado mi historia escolar, la leyenda del rock de la época. Tomé el primer vuelo que podía pagar, he hice mi primer viaje a España. Debo de admitirlo; nunca imaginé viajar a España, siempre le tuve cierto repudio..., memorizarlo en el colegio, verlos en la televisión cuando quería ver un partido de fútbol con mis amigos, leerlos en el periódico, y hasta saber que hablo y escribo en ESPAÑOL (o castellano), me hastiaba... España invadió los medios, y se aparecía hasta en la sopa de letras. ¿Cómo podía depender tanto de un sitio que ni conocía?. No tenía idea, y no me interesaba conocer este país nombrado hasta el hastío, usado como muletilla en una conversación, usado hasta el exceso. Sin embargo, ahí estaba, con mis entradas para el concierto que me estaba haciendo pisar suelo Español, y que me había obligado a luchar contra mi pereza y buscar cualquier vuelo que sea barato... viajar barato era mi prioridad ahora. Llegué al concierto, salté, y sentí lo que nunca había sentido en un concierto; estaba feliz, satisfecho, sabiendo que todo valió la pena, el viaje, el ahorro, todo..., ahí fue donde recordé bien, de forma textual, y comprendí, mejor que nunca, lo que dijo Nietzche una vez; “Sin la música la vida sería un error”. Habría sido un error no asistir a este concierto. Pero el concierto terminó, y aunque se excedieron un par de horitas (la gente solo pedía mas canciones), tuvieron que cerrar el espectáculo. Casi pongo cara de lástima; ¡Lo único por lo que quería viajar a España, y viajar solo era ver esas 4 horas de música!..., y habían terminado, así que tuve que volver al hotel, casi sin energías, para descansar... Desperté a las 3 de la tarde –algo inusual en mí-, y me vi sin planes... así que salí a la ciudad a ver que encontraba, porqué había tanto alarde por una ciudad. Caminé por las plazas, visité bares, conocí a su gente, comí lo que preparaban, sentí sus creencias y sus ideologías... y me enamoré de España. Después de haber ido, casi sin querer, me vi obligado a volver, y ya no importaba si viajar barato o viajar solo fuera incómodo, solo quería ver, otra vez mas, las placitas Españolas, y escuchar el fuerte acento, y pasar de nuevo por los bares, y bueno... vivir de nuevo España, una ciudad simplemente genial. Dejé de obstinarme con evitar España, como hacía en mi juventud, y cada vez que ahora escuchaba el nombre de este país, lo recordaba, y envidiaba –de buena forma-, la gente que vive ahí, y que tiene un paraíso a sus pies como algo cotidiano. España es más de lo que buscaba, y hasta el día de hoy, parto a buscarlo de vez en cuando. Viajar a España debería ser una ley para todos, y no importa el viajar barato o no... Lo importante es conocerla.
04/09/2007
Nuestra Luna de Miel
El día que ella me dio el sí, fue uno de los momentos más felices de mi vida. Ella tenía puesto un vestido rosa y el cabello suelto. La brisa de la playa envolvía en un vaivén esos cabellos rojizos. Le pedí que fuera mi compañera toda la vida, sus ojos se llenaron de lágrimas y aceptó, sellamos ese momento con un beso. El día de la boda se acercaba, ella se encargó de los preparativos y yo de escoger el lugar de la luna de miel. Yo a veces la ayudaba, pero ella parecía una hormiguita, ya lo tenía todo preparado. Por fin llegó el día de la boda, la ceremonia fue hermosa, tal como ella la había planeado. Luego de darnos el sí, fuimos a casa, donde estaban esperando para el brindis. Después de la fiesta, le mostré los boletos de viaje. Ella no sabía a donde iríamos era una sorpresa.”Lleva ropa de verano”, sólo eso le dije. Nos despedimos de todos y partimos a nuestro primer viaje de casados. Llegamos al aeropuerto tomados de las manos. “Nos vamos a Acapulco”, ella me abrazo, desde hace tiempo me comento que quería conocer la capilla submarina de la Virgen de Guadalupe. Tomamos el avión y aterrizamos en el aeropuerto internacional de Acapulco. Al salir del aeropuerto tomamos un taxi. En el lugar sólo se puede abordar unidades autorizadas, contando con un ticket entregado en la zona de transporte del Terminal. Optamos por el servicio exclusivo que ofrecen estas unidades, no queríamos viajar con otras personas, era nuestra luna de miel. Nuestro destino era la playa Caleta. Llegamos a la playa de aguas serenas y celestes, y nos dirigimos hacia el hotel. Después de alojarnos, y con nuestros trajes de baño puestos salimos a disfrutar de la playa. Dimos un paseo por la playa disfrutando sus serenas aguas. Luego decidimos practicar un poco de buceo. Después nos dirigimos al acuario de la ciudad: Mágico Mundo Marino. Allí encontramos gran variedad de peces exóticos, focas, cocodrilos, y otras especies. Paseamos por el museo oceanógrafo. Lo más divertido fue deslizarnos por los toboganes que se encuentran en las piscinas. En el club playa después de las zambullidas en la piscina, degustamos de la riquísima variedad de platos marinos. Pedimos un pescado a la talla, que es preparado con mayonesa y salsa especial a base de chile. Este suculento plato es acompañado con la petaquilla, un licor de mezcal y concentrado de uvas silvestres de la zona. Después de la especial degustación, descansamos un poco. Luego de unas horas abordamos una lancha que va en dirección a la Isla Roqueta. Otro atractivo turístico de Acapulco. Desde la lancha con base de cristal pudimos apreciar la fauna marina y sobre todo la capilla submarina de la Virgen de Guadalupe. Cuando nos detenemos en este lugar, nos tomamos de las manos y le rezamos a la Virgen. Fue un momento muy especial y de mucha paz. Además pudimos ver barcos hundidos. Al llegar a la isla buceamos un momento por las formaciones de coral, las estrellas y caballitos de mar, y caminamos por el lugar. De regreso en el hotel, disfrutamos de una cena con más platos marinos. Al día siguiente, visitamos la Condesa, que es una de las playas más populares. Esta playa en con respecto a la primera posee oleajes fuertes. Recomendada para realizar deportes acuáticos, decidimos entre cual realizaríamos primero. “El bungy jumping”, me dice ella. Este deporte extremo es uno de los más practicados. Preguntamos a uno de los encargados lo necesario para realizarlo. Nos explica que se necesita nada sólo tener muchas ganas de divertirse. Primero fui yo, me colocan una cuerda elástica y me lanzo al vació desde la plataforma que esta ubicada en la playa a unos 50 metros de altura.”Lo que sientes es indescriptible”. Mi esposa es la siguiente, le colocan la cuerda y a volar. Luego del bungy jumping, hacemos esquí acuático y terminamos con jet esquí. De camino al hotel nos detuvimos a almorzar en un restaurante de comida internacional, en este lugar puedes contar un aserie de restaurantes de diferentes temáticas. Fuimos caminando al hotel para disfrutar por última vez del ocaso en las lindas playas de Acapulco. Habían pasado dos días excelentes en medio de la tranquilidad y la diversión, cuando tuvimos que regresar a nuestra casa. El lugar que ahora ocuparíamos sólo los dos.
01/09/2007
Nuestro viaje a Nueva Zelanda
Llegó a casa, un departamento de unos 10 pisos, me saluda el portero yo le contesto. Subo en ascensor hasta el quinto piso, allí vivo. No siempre fue así, antes vivía en una casa, no muy grande. Con mis padres y mi hermano. Era un lugar tan cálido, mi hogar. Los adornos que mamá colocaba cada semana, la convertían en un lugar para todos los gustos. Por un lado estaba el área donde mi madre y mis tías tomaban el té. En la segunda planta una sala de star, donde mis primos, mi hermano y yo jugábamos videojuegos. La otra era donde mi padre y sus amigos jugaban su acostumbrado póquer de los viernes. A veces, mi hermano y yo nos escabullíamos entre las cortinas, y logramos ver como se divertía mi padre. Cuando pasamos de la adolescencia a la juventud, mi hermano, compañero de todas mis travesuras y el salvador de las palizas que me daban los niños más grandes en la escuela, se mudó. Entró a la universidad. “De grande voy a ser médico”, decía siempre de niño. Yo veía como poco a poco nos alejábamos. Él concentrado en sus clases, sólo nos visitaba para navidad. Yo logré ingresar a la universidad a estudiar finanzas y también dejé mi casa. A veces lo encontraba por Internet, nos saludábamos y listo. La relación se había deteriorado. La muerte de nuestros padres fue la última vez que nos topamos. Lloramos uno en el hombro del otro. Desde aquel día, lo que se de él es por mis tías o primos. Ahora sentado en este departamento me siento tan solo. Veo por la televisión una publicidad que anuncia un viaje a Nueva Zelanda: “Haga turismo por esta hermosa isla del Pacífico Sur…”. “Puedo pedir permiso en el trabajo”, pienso mientras observo una fotografía de mi familia. Algo gastada, ya tiene años. Donde estoy abrazando a mi hermano. “Porque no, si lo llamo y no me contesta no habré perdido nada”. Marco su número. “Aló…”. “Hola Ian, soy…”. “Claro que se quien eres, el Botas”. Rió de la emoción, hace años que no me habían llamado así. Le propongo lo del viaje, creí que me diría que no. Para sorpresa mía, me dijo que sí. Quedamos en partir al día siguiente en la mañana. Sería nuestro viaje a Nueva Zelanda. Nos encontramos en el aeropuerto, el saludo un poco frío, diferente a la persona con la que hable por teléfono. Abordamos el avión, en el viaje hablamos de todo, sin tocar partes incómodas como nuestro alejamiento. Llegamos al lugar, con la mochila en hombros y un mapa en la mano, nos miramos. “¿A dónde vamos? Recordé que tenía un folleto de una agencia de viajes sobre turismo en Nueva Zelanda. “Primero alquilemos un auto”, le dije. Preguntamos sobre un lugar cercano donde ofrecieran este servicio, las personas amablemente nos indicaron y fuimos para allá. Alquilamos un coche, el mínimo de días es de tres. “Sí, para tres días lo queremos”. “Lo pueden devolver en otra ciudad, si lo desean, si no van a regresar”, precisa el encargado. Montados en el coche.”¿Cuál es nuestro primer destino? Nos dirigimos a visitar las maravillas naturales de los Catlins. Donde encontramos raras especies animales, resaltando entre ellos los pingüinos “ojos amarillos” y los otarios Hookers en su hábitat natural. El día está caluroso, nos quitamos nuestras chaquetas. La naturaleza que nos muestra este lugar es impresionante, quedamos fascinados con el caminar gracioso de los pingüinos. Hasta los imitamos. Luego de la visita buscamos alojamiento, el paseo y el viaje nos había dejado agotados. Una hermosa casa sobre el mar, rodeada de un inmenso bosque, sería nuestro lugar de descanso. La comida casera, calmó nuestra hambre. Salimos de la casa a seguir apreciando el verde del bosque. Después de un delicioso desayuno, tomamos nuestras cosas y subimos al coche. Esta vez nos dirigíamos al Parque Abel Tasman. Un paradisíaco lugar, que se encuentra en la Isla del Sur. “¿Qué indica el mapa? ¿Estamos por buen camino?”. “Sigue de frente, ya falta poco”. Mi hermano era bueno para ubicarse. Habían pasado cerca a seis horas desde que mi hermano dijo falta poco. “Aquí es, estaciónate”, afirmó. Lo primero que buscamos fue donde hospedarnos, terminando de dejar las mochilas en la habitación salimos a comer. Al terminar nuestro almuerzo, salimos a dar un paseo por el parque. No alcanzamos al barco, había salido hace tres horas. Recorrimos parte del parque a pie donde descubrimos una variedad de bahías de aguas azules brillantes adornadas con arena dorada, abundante vegetación. Las palmeras nikau, sus centellantes aguas y su suave arena lo convierten en un lugar lleno de magia. Allí también encontramos pingüinos, focas y pájaros. Paseamos en kayak, mañana podríamos abordar el barco y conocer el lago Tekapo. Regresamos al hotel, cenamos, conversamos, planeamos nuestro itinerario para el día siguiente y caímos rendidos en nuestras camas. La excursión en barco se inició a las nueve de la mañana. Recorrimos todo el parque hasta la parte más alta del país, donde se unen los valles de Tasman y Hooker. Pudimos apreciar los paisajes alpinos. A nuestra llegada al puerto, que fue a eso de las cuatro de la tarde, recordamos que el viaje debía llegar a su fin. Los dos teníamos que trabajar. Nos despedimos de aquel paraíso semitropical. Agarramos nuestras mochilas y otra vez a subir al coche. Nueva Zelanda tiene muchos circuitos turísticos, estábamos tristes, no habíamos conocido ni la cuarta parte. Sin embargo, este viaje nos unió, y quedamos volver para vacaciones. Y esta vez hacer turismo por el país.