Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2007.
18/12/2007
Buenas noches, Barcelona
Me gusta España, hace mucho que deseaba conocerla, especialmente Barcelona, una de las ciudades más cosmopolitas del mundo y muy bien denominada “la capital del Modernismo”. Codiciaba el placer de caminar por sus calles, por esos escondrijos entrañables de biblioteca descansados alrededor de pequeñas plazas, por sus noches lúcidas de champañerias, coctelerías y bohemia, vivir el fulgor de su gente, de su urbanismo alucinado y visto por mí hasta hace unas semanas sólo mediante tortuosas guías de viajes que parecían burlarse entre fotografías y afiches de mis ganas feroces por emprender la visita.
Así que después de tanta insistencia pude finalmente ganarme unas vacaciones. No perdí el tiempo, hice mochilas y en tres días dejé encargado todo, incluso el cuidado y alimento de mi querido Lucas, un pastor alemán de cuatro años que no pudo acompañarme a razón de su naturaleza canina. Busqué una agencia de viajes con postal de buenas ofertas y pronto anduve por las nubes camino a Barcelona en el avión, asiento a la ventana para distraer la vista con el cielo azul, azul como sus más de cuatro kilómetros de playas que -según lo leído en mis recurrentes lecturas de viaje- reciben un promedio de siete millones de visitantes anualmente.
Barcelona me recibió en una tarde caliente, la misma ciudad que en los ochentas acogió a un Vargas Llosa exiliado se me presentaba vertiginosa y acalorada ahora. Mi recorrido empezó horas después en la plazoleta de Sant Just, pasando después por la de Sant Felip Neri, con su arquitectura romana y emblemáticamente medieval, fui a desaguar en la mítica calle señorial del siglo XIV, la de Montcada, vía principal a la que sólo se llega sumergiéndose en pleno centro de la Barcelona antigua.
La belleza arquitectonica parece referenciar a Antonio Gaudi por todos lados, el genial arquitecto modernista ve descubierto su arte en La Sagrada Familia, impresionante templo considerado como su obra cumbre y el monumento que más visitas recibe al año en toda España. Divago alucinadamente también por El Parque Guell, la casa Milà reconocida universalmente como “La Pedrera” y la Casa Batlló.
El modernismo inunda Barcelona, es cierto; pero lo Gótico también resalta a la vista como en la vistosa joya de Santa Maria del Pì, la Basílica de Santa Maria Del Mar y La Catedral de Santa Eulalia, obra iniciada en 1298, durante el pontificado de Bernat Pelegrì y el reinado de Jaime II y que fue acabada a mediados del siglo XV en épocas del rey de Aragón Alfonso V.
La noche me alcanzó y la oportunidad de descifrar la bohemia me alcanzó también. El lugar ideal para tales fines se resumía en el paseo de Gracia y la avenida Diagonal, ambas vías reclutadas por el comercio y el urbe residencial, están también bellamente dibujadas por decenas de restaurantes con comidas de todas partes del mundo, galerías de arte contemporáneo, discotecas con la más inimaginable variedad de visitantes e incontables cafeterías con todos los tipos de café, ansiosas por infiltrarse en el recuerdo de posibles aventuras entre baile, charla o comida. La noche en Barcelona es calurosa y los recuerdos también.
