Costa Esmeralda
Faltaba poco para el día de su cumpleaños, su padre le había prometido hace unos meses, regalarle un boleto de avión a cualquier lugar de Italia. Sus amigos de la universidad le habían contado de un paradisíaco lugar ubicado al noreste de Cerdeña: Costa Esmeralda. No lo dudo ni un instante, Cerdeña sería el lugar. Dos días antes de su cumpleaños su padre le preguntó si ya se había decidido por el lugar. “Voy a Cerdeña”, el le dijo muy seguro. “Esta bien, mañana arreglo todo”. A la mañana siguiente, su padre tocó la puerta de su habitación,”aquí tienes hijo”. Le había comprado un boleto de avión en clase turista. Partía en la noche, su madre con lágrimas en los ojos lo despidió. ”Cuídate hijo”. Su padre lo acompaño al aeropuerto, el boleto era de ida y vuelta. Pasaría su cumpleaños en las mágicas aguas mediterráneas. Llegando a Costa Esmeralda, se hospedó en uno de los hoteles del lugar. “Mañana visitaré todo el lugar, mejor descanso”. Amaneció, se avecinaba un día soleado, miró por una de las ventanas de su habitación. Y comenzó a contemplar como el sol hace brillar esas aguas turquesas. Tomó un pequeño desayuno y se dirigió a una de las playas del Mediterráneo. Santa Teresa di Gallera. Es una hermosa playa de aguas cristalinas rodeada por acantilados de piedra granítica. Algunos turistas vienen al lugar en un trasbordador desde Cerdeña. Al ver la playa quedó cautivado por este paisaje rocoso bañado con aguas diáfanas, y rodeado de una vegetación, que hace casi imposible creer que exista. Uno de los momentos más agradables que experimentó, fue caminar alrededor de las costas rocosas. Empezando en la playa hasta llegar un sendero de piedras que serpentean del acantilado al Puerto. Luego de su recorrido, bajo a comer. Una auténtica y deliciosa pizza. Le habían dicho que uno de los mejores lugares para probarlas, era en los restaurantes que estaban por debajo de la carretera. Como se encontraba en Santa Teresa di Gaulla, se dirigió a una de las playas aledañas al lugar: Rena Majore. Caracterizada por sus finísimas arenas que son llevadas por el mar y el viento. Y un campo verde que envuelta sus orillas. Otro de los lugares que visitó fue Porto Pozzo. Maravilloso valle bordeado por empinadas montañas que nacen bajo el nivel del mar. De allí dio un paseo por Capo Testa, que posee un laberinto granítico, representativo de la cultura Italiana. Faltan pocas horas para terminar su cumpleaños, estaba fatigado, pero maravillado a la vez. Sin lugar a dudas, este fue uno de los mejores cumpleaños de su vida. Sin embargo, un día haciendo turismo no fue suficiente para él, sabía que tenía que volver.
31/08/2007 00:23 Autor: travelinspain. Enlace permanente.