ESPAÑA DE CASUALIDAD

Si hay algo que siempre me llamó la atención de España, ha sido su música. Son propietarios de las mejores bandas en castellano, y también de todos los fans mundiales que las siguen. Así fue como conocí España, yendo con pocos recursos y muchas ganas a ver el grupo de música que habría marcado mi historia escolar, la leyenda del rock de la época.  Tomé el primer vuelo que podía pagar, he hice mi primer viaje a España. Debo de admitirlo; nunca imaginé viajar a España, siempre le tuve cierto repudio..., memorizarlo en el colegio, verlos en la televisión cuando quería ver un partido de fútbol con mis amigos, leerlos en el periódico, y hasta saber que hablo y escribo en ESPAÑOL (o castellano), me hastiaba... España invadió los medios, y se aparecía hasta en la sopa de letras.  ¿Cómo podía depender tanto de un sitio que ni conocía?. No tenía idea, y no me interesaba conocer este país nombrado hasta el hastío, usado como muletilla en una conversación, usado hasta el exceso. Sin embargo, ahí estaba, con mis entradas para el concierto que me estaba haciendo pisar suelo Español, y que me había obligado a luchar contra mi pereza y buscar cualquier vuelo que sea barato... viajar barato era mi prioridad ahora. Llegué al concierto, salté, y sentí lo que nunca había sentido en un concierto; estaba feliz, satisfecho, sabiendo que todo valió la pena, el viaje, el ahorro, todo..., ahí fue donde recordé bien, de forma textual, y comprendí, mejor que nunca, lo que dijo Nietzche una vez; “Sin la música la vida sería un error”. Habría sido un error no asistir a este concierto.  Pero el concierto terminó, y aunque se excedieron un par de horitas (la gente solo pedía mas canciones), tuvieron que cerrar el espectáculo. Casi pongo cara de lástima; ¡Lo único por lo que quería viajar a España, y viajar solo era ver esas 4 horas de música!..., y habían terminado, así que tuve que volver al hotel, casi sin energías, para descansar...  Desperté a las 3 de la tarde –algo inusual en mí-, y me vi sin planes... así que salí a la ciudad a ver que encontraba, porqué había tanto alarde por una ciudad. Caminé por las plazas, visité bares, conocí a su gente, comí lo que preparaban, sentí sus creencias y sus ideologías... y me enamoré de España.  Después de haber ido, casi sin querer, me vi obligado a volver, y ya no importaba si viajar barato o viajar solo fuera incómodo, solo quería ver, otra vez mas, las placitas Españolas, y escuchar el fuerte acento, y pasar de nuevo por los bares, y bueno... vivir de nuevo España, una ciudad simplemente genial. Dejé de obstinarme con evitar España, como hacía en mi juventud, y cada vez que ahora escuchaba el nombre de este país, lo recordaba, y envidiaba –de buena forma-, la gente que vive ahí, y que tiene un paraíso a sus pies como algo cotidiano.  España es más de lo que buscaba, y hasta el día de hoy, parto a buscarlo de vez en cuando. Viajar a España debería ser una ley para todos, y no importa el viajar barato o no... Lo importante es conocerla. 
01/10/2007 21:20

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