Nuestra Luna de Miel

El día que ella me dio el sí, fue uno de los momentos más felices de mi vida. Ella tenía puesto un vestido rosa y el cabello suelto. La brisa de la playa envolvía en un vaivén esos cabellos rojizos. Le pedí que fuera mi compañera toda la vida, sus ojos se llenaron de lágrimas y aceptó, sellamos ese momento con un beso. El día de la boda se acercaba, ella se encargó de los preparativos y yo de escoger el lugar de la luna de miel. Yo a veces la ayudaba, pero ella parecía una hormiguita, ya lo tenía todo preparado. Por fin llegó el día de la boda, la ceremonia fue hermosa, tal como ella la había planeado. Luego de darnos el sí, fuimos a casa, donde estaban esperando para el brindis. Después de la fiesta, le mostré los boletos de viaje. Ella no sabía a donde iríamos era una sorpresa.”Lleva ropa de verano”, sólo eso le dije. Nos despedimos de todos y partimos a nuestro primer viaje de casados.  Llegamos al aeropuerto tomados de las manos. “Nos vamos a Acapulco”, ella me abrazo, desde hace tiempo me comento que quería conocer la capilla submarina de la Virgen de Guadalupe.  Tomamos el avión y aterrizamos en el aeropuerto internacional de Acapulco. Al salir del aeropuerto tomamos un taxi. En el lugar sólo se puede abordar unidades autorizadas, contando con un ticket entregado en la zona de transporte del Terminal. Optamos por el servicio exclusivo que ofrecen estas unidades, no queríamos viajar con otras personas, era nuestra luna de miel. Nuestro destino era la playa Caleta. Llegamos a la playa de aguas serenas y celestes, y nos dirigimos hacia el hotel. Después de alojarnos, y con nuestros trajes de baño puestos salimos a disfrutar de la playa. Dimos un paseo por la playa disfrutando sus serenas aguas. Luego decidimos practicar un poco de buceo. Después nos dirigimos al acuario de la ciudad: Mágico Mundo Marino. Allí encontramos gran variedad de peces exóticos, focas, cocodrilos, y otras especies. Paseamos por el museo oceanógrafo. Lo más divertido fue deslizarnos por los toboganes que se encuentran en las piscinas. En el club playa después de las zambullidas en la piscina, degustamos de la riquísima variedad de platos marinos. Pedimos un pescado a la talla, que es preparado con mayonesa y salsa especial a base de chile. Este suculento plato es acompañado con la petaquilla, un licor de mezcal y concentrado de uvas silvestres de la zona.  Después de la especial degustación, descansamos un poco. Luego de unas horas abordamos una lancha que va en dirección a la Isla Roqueta. Otro atractivo turístico de Acapulco. Desde la lancha con base de cristal pudimos apreciar la fauna marina y sobre todo la capilla submarina de la Virgen de Guadalupe. Cuando nos detenemos en este lugar, nos tomamos de las manos y le rezamos a la Virgen. Fue un momento muy especial y de mucha paz. Además pudimos ver barcos hundidos. Al llegar a la isla buceamos un momento por las formaciones de coral, las estrellas y caballitos de mar, y caminamos por el lugar.  De regreso en el hotel, disfrutamos de una cena con más platos marinos. Al día siguiente, visitamos la Condesa, que es una de las playas más populares. Esta playa en con respecto a la primera posee oleajes fuertes. Recomendada para realizar deportes acuáticos, decidimos entre cual realizaríamos primero.  “El bungy jumping”, me dice ella. Este deporte extremo es uno de los más practicados. Preguntamos a uno de los encargados lo necesario para realizarlo. Nos explica que se necesita nada sólo tener muchas ganas de divertirse. Primero fui yo, me colocan una cuerda elástica y me lanzo al vació desde la plataforma que esta ubicada en la playa a unos 50 metros de altura.”Lo que sientes es indescriptible”. Mi esposa es la siguiente, le colocan la cuerda y a volar. Luego del bungy jumping, hacemos esquí acuático y terminamos con jet esquí.   De camino al hotel nos detuvimos a almorzar en un restaurante de comida internacional, en este lugar puedes contar un aserie de restaurantes de diferentes temáticas.  Fuimos caminando al hotel para disfrutar por última vez del ocaso en las lindas playas de Acapulco.  Habían pasado dos días excelentes en medio de la tranquilidad y la diversión, cuando tuvimos que regresar a nuestra casa. El lugar que ahora ocuparíamos sólo los dos.
04/09/2007 00:57

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