Recomendaciones al viajar a Toscana
El mes que viene tengo que partir a Italia, exactamente a Toscana. En esas tierras vive mi prima que hace casi cinco años dejo mi hogar en el que se había criado conmigo, mi hermana y mi madre, para poder crear su propio hogar y bueno, para cuando yo llegue, ella ya habrá tenido su primer hijo. Hace mucho tiempo me ha estado insistiendo a que vaya, aproximadamente un año. Me ha mandado mucha información y muchas fotos, en una de ellas se puede ver a Francisco, su esposo, apoyándose contra una de las columnas de la base de la Torre de Pisa, como si la estuviese sujetando y en otra, más reciente, se observa a ella en bikini y con un embarazo de cuatro meses en una linda playa de arena blanca, al reverso de la foto decía “Costa de Maremma”. En fin, con toda la información que me mando, terminó por convencerme. En los e-mails que me mandaba me hablaba de vinos deliciosos y el ambiente artístico que se respira ya que Toscana “es la cuna de los grandes artistas como todos saben, aquí nació Miguel Angel y Francesco Petrarca”, bueno la verdad es que yo no sabía eso, pero me cautivo y yo seguía recibiendo alegremente la información que estaba dispuesta a mandarme para meterme por los ojos a las divinas tierras italianas. De todo lo que mi querida prima me ha podido informar, lo que ahora recuerdo es que el alojamiento para los turistas es de primera, los hoteles son lujosos y de diseño exquisito. Los techos no son muy altos pero poseen una especie de pequeñas cúpulas, en su mayoría son de colores café, con decoraciones muy sobrias y con todas las comodidades que puedas imaginar, esto es en la zona más urbana. Por otro lado existe lo que se llama el turismo rural, donde el alojamiento es en casas bastante rusticas pero encantadoras, hechas de piedra y ubicadas en medio de campos en las afueras de la ciudad, por las noches la luz del hotel alumbra los árboles de los alrededores lo que hace sombras con formas “deliciosamente aterradoras” (como diría mi prima). Hay cantidades de lugares turísticos, sobretodo las iglesias de Florencia. Mi prima solía hacer hincapié en una en particular, la iglesia de Santa Cruz, por algo del “Síndrome de Stendhal” y el impacto que generaba la belleza arquitectónica en la persona que la visitaba. Y al parecer es cierto, me mando aproximadamente cien fotos de la dichosa Basílica. Qué puedo decir. En realidad es hermosa. Una bellísima pieza de arquitectura gótica. Por fuera es tan simétrica que parece un cuadro, los colores de la fachada son claros, y las texturas recargadísimas. El interior es bastante amplio y puedes encontrar muchas obras de arte con motivos religiosos de reconocidos artistas del silo XVII. Imperdible en una visita a la Toscaza es la famosísima Torre de Pisa situada detrás de la catedral del Duomo, y, dato que no sabía, esta torre es el campanario de la catedral. Un campanario bastante ostentosos, ya que una torre de más de quince metros inclinada hacia un costado no pasa desapercibida y no solo por eso sino también por la belleza y la impresionante cantidad de columnas que conforman esta construcción. También me recomendó mucho la ciudad de Lucca donde se puede encontrar más iglesias y además la Casa de Giacomo Puccini, convertida en un museo. Este lugar no me lo pierdo, ¡Adoro la música clásica! Después de visitar la mayor cantidad de iglesias, me recomendó que me detuviera en alguno de los infinitos restaurantes que hay en la Florencia donde los precios son más cómodos. Allí uno puede degustar una gran cantidad de pastas como los pici o los raviolis, los primeros son una especie de spaghetti grandes hechos a mano y los segundos son los auténticos raviolis rellenos de carne o espinaca. Como es debido cada plato debe de acompañarse con algún buen vino de la gran variedad que existe.Ansió mucho que llegue el otro mes para poder ir a la Toscaza, tengo las maletas listas desde hace una semana, sinceramente estoy impaciente. Ya contacte con una agencia de viaje que se va a encargar de mi corta, pero sustanciosa estadía. Será maravilloso, el primer recuerdo de tierras italianas y, más importante aún, el primer recuerdo de mi sobrino. Solo espero que no me atrape el mal tiempo. De cualquier forma, me gusta la lluvia.
12/10/2007 21:37
